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Posts Tagged ‘Rodrigo Fresán’

La primera entrevista que hice a un escritor fue a Andrés Rivera. Yo acababa de leer La Revolución es un sueño eterno, la novela que marcaría de manera particular a muchos que en aquellos momentos teníamos preguntas sobre la Historia argentina, sobre la literatura y el estilo.

Rivera estaba instalándose en una barriada de Córdoba, pensando que podía sentarse a escribir más o menos a salvo de los ruidos de la capital y los de su propia historia. Empecé a preguntarle por el libro (acababa de ganar el Premio Nacional de Literatura), pero cautivado por su personalidad (a priori seca, hosca), terminé indagando sobre su vida: sus padres escapados del nazismo, los trabajos en fábricas, la militancia durante la dictadura, sus seudónimos y los años en China como miembro del partido comunista. Estaba frente a un escritor enorme con una vida de novela. Luego habló de la muerte de su hijo. Entonces, le pregunté para qué sirve la literatura. El hombre me miró fijo por unos segundos, y me dijo: para sobrevivir.

Cuando entrevisto a escritores, llego a ellos atraído por su literatura, pero a veces caigo en el recurrente error del principiante y les pregunto por sus vidas, o al menos por ese personaje público que la mayoría acaba construyendo y adorando.

Al final, a casi todos les hago la misma pregunta, como un periodista novato que no logra salir de esta única duda: ¿para qué sirve la literatura?

Algunos repiten una respuesta ya muchas veces practicada (lógico: la pregunta carece de toda originalidad), otros improvisan como pueden y los más, que saben que no hay réplica posible, miran con ojos llenos de angustia, intentando saber qué es eso, para qué sirve esto que ocupa casi toda su vida y mejor vámonos a tomar un trago.

¿Para qué sirve la literatura? Lo que algunos me han dicho:

José Saramago: “Ante el frío y las desilusiones, la literatura sirve para calentarnos las manos en la misma hoguera”

Rosa Montero: “Las novelas son los sueños de la Humanidad. Y si no pudiéramos soñar, nos volveríamos aún más locos de lo que somos. La literatura nos enseña lo que somos, nos hace más sabios con respecto a nuestra propia condición, nos permite crecer y soñar”

John Banville: “No creo que la literatura, o la ficción sirva para algo, excepto iluminar un par de puntos ciegos de la realidad. El arte es inservible… o mejor dicho, inútil. Y eso es precisamente lo que lo vuelve valioso”

Enrique Vila-Matas: “Para buscar la verdad. La que busco a través de una fusión entre mi vida y la ficción”

Jorge Volpi: “La literatura sirve para creer, durante los escasos momentos de su escritura, que la incertidumbre es controlable. Al final esto se revela como un fracaso, como debe ser”

Ena Lucía Portela: “La literatura es más que una protección para mí. Es el centro de mi vida. De paso, me sirve para apartarme de todo. Y soy así, como mi literatura. Seria, pero no tan seria, y para nada solemne”

Pedro Mairal: “Uno siente que nada tiene sentido cuando no escribe. Que uno no merece esta vida. Escribir es rendir un tributo”

Peter Carey: “Para llegar a algo nuevo, inventar palabras, gente que desconozco, hechos que me reinvento del todo, trajes, ropas, expresiones, maneras que nadie conoce”

Rodrigo Fresán: “Para no ser bancario, con todo respeto a los bancarios”

Ivan Thays: “Para entender”

Bernard Schlink: “Para ayudarnos a entender la Historia”

Pedro Juan Gutierrez: “Para olvidar”

Yasmina Reza: “La literatura sirve para consolar”

Alfredo Bryce Echenique: “Para que me quieran mis amigos”

Hanif Kureishi: “[Ante el fundamentalismo] para saber que existe más de un libro”

Adam Zagajewski: “Para buscar. No se sabemos nada de nada, por eso un poeta debe seguir buscando”

Annie Proulx: “Para contar la vida”

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¿A quién se parece Frank Bascombe? A su autor, según él, no. En la rueda de prensa de hace unos minutos, en la que presentó su último libro, Acción de gracias (Anagrama), Richard Ford respondió que si un actor tuviera que interpretar a su famoso personaje, el ideal sería Phillips Seymour Hoffman. No sé quién hubiera leído El Periodista deportivo, El día de la Independencia o Acción de gracias pensando en un cuerpo y una cara como la del actor de “Capote”. La segunda opción, dijo Ford, sería Kevin Spacey. ¿Y Bill Murray, no? No, respondió el autor a la pregunta de Rodrigo Fresán, que quería saber quién podría encarnar al ex periodista deportivo ahora agente inmobiliario en la televisión o en el cine. HBO ya compró las tres novelas, pero aún no hay actor. “Mi peor pesadilla es que sea Tom Cruise”.

La crítica ha considerado a Acción de gracias como la Gran Novela Norteamericana de comienzo de siglo. Una “novela política”, según su autor, que relata tiempos estos tiempos históricos, llenos de duda e incertidumbre. No por casualidad eligió esta época, con estas características, para cerrar su trilogía de Bascombe. “La literatura nos ofrece dos cosas: decirnos que la incertidumbre efectivamente existe y segundo, que aunque exista, debemos llevar unas vidas morales. No estamos exentos de asumir una responsabilidad por nuestras propias conductas, simplemente porque no estemos seguros de las cosas. No estamos atrapados en un dilema sartreano”.

Y con este doble dilema, se despide de su gran personaje, por la simple razón de estar “cansado”. A pesar de los buenos tiempos políticos que corren en su país, se privará de colocar allí a su personaje. “Existe una tentación personal de acometer un nuevo reto, que es contar la nueva etapa política que se abre, pero no es un reto de naturaleza artística. Para seguir, debería convertirla en algo más pleno, mas valioso, más bello, para el lector”. “Pero por mi parte, he llegado al límite de la comprensión del mismo”.

Dos frases:

Escribir una novela es como tomar la decisión de casarse. Si sientes que debes hacerlo, entonces estás ante algo mayor que tú.

El arte, el gran arte, siempre nos remite al pasado. Cuando estamos ante una obra excitante o estimulante, siempre te remite a tu propia vida, al pasado.

Esta noche Richard Ford y Rodrigo Fresán conversan en la biblioteca Francesca Bonnemaison.

Fragmentos de la novela, acá.

 

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