Que una ciudad se paralice por un día y todo el mundo lleve en la mano un libro y una flor, es una idea por demás atractiva. Esto es lo que pasa en Barcelona cada 23 de abril. Las ramblas y las calles se llenan de puestos de flores y libros. La tradición señala que los hombres regalan un rosa a las mujeres y éstas, analfabetas, regalan un libro a los hombres. Parece que las mujeres han aprendido a leer en Catalunya, así que en los últimos años el intercambio de regalos se ha equilibrado. Ves a la gente corriendo de un lado a otro, con la flor, con el libro, y en busca del escritor que lo dedique. En las librerías, los escritores se sientan en un puestito, uno al lado del otro, bajo un tinglado especialmente preparado, y allí, en el mejor de los casos, firman y dedican sus libros. Casi todos se quejan, pero año tras años ves a unos cuantos cumpliendo con el mandato promocional de su editorial. Y sufriendo, espiando de reojo, midiendo a ver quién la tiene más larga. Las filas entorno a algún personaje televisivo que este año saca libro, la del gurú de la autoayuda, la del descubrimiento literario de turno suelen ser las que tienen más éxito. Mañana miércoles estarán todos o casi todos, implorando que su fila no se acabe, que no se queden solos. Y es lo que casi siempre pasa. Uno o dos tienen largas colas de lectores, y los demás charlan entre ellos, quejándose de la situación. Es el último año que vengo, dicen y hasta el próximo año. Pasado mañana saldrá en los diarios quién vendió más, quién firmó más. Mañana estarán Quino, Isabel Allende, Javier Marías, Tracy Chavelier y el Señor del tiempo, entre muchos otros. Sí, porque todos (no voy a decir cualquiera) sacan sus libros, hasta quien da clases de bricolage por la tele. Mientras tanto, el mundillo literario-editorial, aprovecha la ocasión para hacer fiestas, cenas, encuentros. Están casi los mismos en todas partes, y la periodista que persigue a Jonathan Littell, la presencia más excéntrica si se quiere; la guindilla de la crema catalana literaria. Pero este año, las ramblas tendrán un componente extra, que nada tiene que ver con la literatura. Las expectativas ya no se centran en el libro más vendido (se sabe que contra el nuevo libro de Ruiz Zafón, la se-cuela “no se-cuela” de La sombra del viento, Planeta, no hay nada que hacer), sino en cómo convivirán miles de personas con libro y flor en la mano, y otros miles (lo mas probable) borrachos. El mismo día de la tradición de Sant Jordi, juega el Barça contra el Manchester United. Cada vez que un equipo inglés juega en Barcelona, las ramblas se convierten en una pasarela de hooligans sedientos. Los bares de la zona, según el periódico, calculan vender más de 3000 litros de cerveza por local. Los floristas, cinco millones de rosas, y Ruiz Zafón, todo lo demás.
Mañana, Sant Jordi
22 April, 2008 by Gastón García
Posted in Libros | Tagged Barcelona, Crónicas, Isabel Allende, Javier Marías, Planeta, Quino, Ruiz Zafon, Sant Jordi, Tracy Chevalier | 2 Comments
2 Responses
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Gastón García
Barrio Chino, año 2008 -
lo que hay que ver:
en Mexico DF, exposición Herejías, de Pedro Meyer. En Centro de la Imagen, centro de la ciudad. Archives
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¿Muji o Moleskine?
es patetico tu texto. creo q eres malo.
He leido el texto y aunque me parece regular, no puedo mas que sorprenderme ante lo patético del comentario anterior. Andas por la red buscando algo interesante que leer, pierdes un poco de tiempo y lees algo que no te parece bueno ¿y lo único que puedes hacer es escribir un comentario como el anterior? Si no puedes comentar algo bueno, mejor no comentes, no seas patética. Si no encuentras algo en la red que te guste, adivina que? es tu culpa, no la de Gastón García, raquel patética.