Acabo de entrevistar a Tracy Chevalier, la autora de La joven de la perla (Alfaguara), aquel libro sobre un amor del pintor holandés Johannes Vermeer, que fue llevado con éxito al cine, con Scarlett Johansson como protagonista. Chevalier se mete ahora con otro personaje histórico, el poeta, dibujante “y místico” inglés, William Blake. El libro se llama El maestro de la inocencia (Lumen) y cuenta la curiosidad y la atracción que tres niños sienten por su raro vecino, el artista. William Blake es hoy un personaje que forma parte del inconsciente colectivo inglés. Me dice la escritora que no entiende cómo este personaje profundo y a su medida extraño, se ha convertido en un alguien tan popular en su país. Tan popular es este “artista total” que hoy uno de sus poemas más crípticos, Jerusalem, es un himno que se canta en cualquier momento solemne o no tanto: es el preferido de los católicos y de los borrachos en las bodas británicas. Pero también el de los socialistas (construir Jerusalén en la verde y placentera Inglaterra como metáfora de la revolución) y hasta Emerson Lake & Palmer tuvieron su versión. Para Chevalier, si hoy es tan conocido, si pueden oírse sus poemas en la radio, en la calle, en la publicidad, si forma parte del ADN de cualquier inglés es porque él escribía sin preocuparse si lo entendían o no. Escribía solo para él, cosa imposible para cualquier escritor de hoy, que “debe tener un ojo en el lector, y otro en el editor”. De hecho, este personaje extraño, excéntrico, que veía ángeles en los árboles, absolutamente al margen del mainstream de la época, difícilmente encontraría editor hoy en día. Su espíritu libertario, su arte alternativo, sirve hoy de guía a varios jóvenes artistas que en lo único que logran emular a Blake es en morirse de hambre. La autora ha pasado tres años investigando sobre William Blake, para escribir El maestro de la inocencia, y comenta que disfruta mucho de estas investigaciones y estas “convivencias” con sus “personajes reales”. Le pasó con Vermeer, del que sigue hablando en cada entrevista. “Un libro tiene una vida muy larga”, dice, y le encanta seguir hablando de su cuadro favorito. Y agrega: “me sentiría orgullosa si sólo me recuerdan por ese libro”. Primer capítulo de El maestro de la inocencia en inglés aquí.
La joven de William Blake
22 April, 2008 by Gastón García M.
No leí a Tracy Chevalier, pero bienvenido sea que reviva a quien inspiró en su momento el camino del exceso. Y vos, estimado Gastón García, estás dispuesto a afrontar la escena?, estás dispuesto a devorar estrellas que sacíen tu sed? Estoy seguro que sí, y por eso levanto mi copa de vino y brindo a tu salud.
buena referencia k.laco.
cuánto hace que no soy rockero!
para los que no sepan de qué hablamos:
http://www.youtube.com/watch?v=B_WaB-BI7sk
saludos,
Gastón
[...] volverlos a contar, el que sale mal es dios”. El título está inspirado en aquellos versos de William Blake que tanto gustaban a Borges: “Ver un mundo en nun grano de arena / Y el cielo en una flor [...]